Evolutivamente,
en principio, aparece una comunidad natural, es decir, una agrupación humana
originada a partir de la
realidad de la
vida , de la
disposición de ánimo, del sentimiento, la conciencia y la voluntad moral para
vivir en sociedad. Son comunidades naturales la familia y la nación. Otros grupos
intermedios, naturales o no, se constituyen por compromiso o contrato, regidos
con normas, con una función y objetivos para engrandecer la vida en sociedad. Estos
son las asociaciones libres. Pero la sociedad civil , en general, es la agrupación de
personas, familias y grupos intermedios que pueden alcanzar con suficiencia,
los bienes necesarios gracias a la cooperación estable
de todos, con independencia y soberanía, promocionando el bien común.
Así
como hay sociedad, hay sociedades, y la independencia y
soberanía son valores relativos, pues entre ellas deben establecer relaciones
armónicas a veces interdependientes para garantizar el bien común de la humanidad. El fin de
la sociedad es
que toda persona alcance el pleno desarrollo –felicidad en lo temporal y
eterno, sin que tal finalidad se oponga al bien común, sino que colabore en
realizarlo.
En
la sociedad es
indispensable la
autoridad pues determinará y organizará las actividades hacia
el fin común. El origen de la
autoridad está en la ley divina y en la ley natural : Dios la ha instalado y la estructura social
requiere por naturaleza un principio ordenador. Los objetivos de la autoridad son :
Estímulo y coordinación de los esfuerzos individuales en el logro del bien
común y en el respeto a la
libertad personal y grupal, dentro del estado de derecho.
Las
autoridades son elegidas libremente, pero la legitimidad de la autoridad en cuanto
tal, es de institución divina: La autoridad viene de Dios. Por eso mismo, deben
ejercer la función en
forma análoga al creador, respetando la libertad y dignidad de la persona y llevándolo al
bien común. En ese s3ntido hay que obedecer a las autoridades legítimamente
establecidas. Pero si la
autoridad es contraria a la ley divina y natural,
no hay porqué obedecerle; pues, al abuso de poder lo justo es no obedecer.
El
bien común es la suma de
condiciones de vida mediante las cuales el hombre, familia o grupo, consigue
con facilidad su propia perfección. Por ello, la Iglesia como promotora de la
ética social, destaca los siguientes aspectos del bien común: Respeto al orden
natural, dignidad de la
persona humana , desarrollo integral de los pueblos,
importancia de los derechos humanos, progreso material y espiritual de las
naciones.
Este
bien común tiene un inicio en la
familia que es una comunidad natural de padres e hijos, que
es la primera célula
de la sociedad y
que por lo tanto de la
vida armónica familiar depende la vitalidad de las
relaciones en la
sociedad. El fin que persigue la familia es la procreación y
educación humana y moral de los hijos unido a la plenitud y felicidad
que conseguirá la
pareja mediante el amor y ayuda mutua. La
raíz de la
familia es el matrimonio cuya esencia y legitimidad está en
el consentimiento libremente admitido por los cónyuges y que Cristo lo elevó a la categoría de
sacramento.
Otro
estamento encargado de velar y promocionar el bien común es el Estado. Es
decir, el principio y fin de la comunidad política es el bien común. La política debe
ordenar con rectitud los esfuerzos de todos y sus actividades, buscando la felicidad de cada
uno. El estado es pues el responsable del bien común. Debe velar por la libertad , el orden, la justicia , además de dar a
los hombres los bienes comunes que no pueden conseguir con sus propias fuerzas.
Por otro lado, el estado debe subordinarse a lo moral. Pues el bien común no se
logrará de otra manera y la
justicia social , quedaría frustrada.
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